miércoles, 23 de enero de 2019

Querido compañero del metal

Emilio, sé que no eres muy amigo de las despedidas y que no estamos poniéndotelo nada fácil con tanta celebración, agasajos, etc., por eso no me despediré de ti.

Sin embargo sí que es un buen momento para agradecerte el apoyo, las oportunidades y la ayuda que siempre me has prestado, recordar con agrado todo lo que hemos compartido y decirte que he aprendido muchísimo de ti, me has enseñado lo que significa el compromiso, la constancia, el optimismo ante la vida, la sinceridad, que los resultados suelen venir por el camino más difícil y que hay una causa común para explicar parte de casi todo, “la caló”.

Me alegró mucho poderte dar un abrazo el otro día y decirte que, cuando consigas desconectar (te costará pero lo conseguirás), podrás disfrutar de las muchas aficiones e inquietudes que afortunadamente siempre has tenido, la historia, la música, la mecánica, las motos, el campo, la lectura, los libros antiguos, etc. Tienes una maravillosa mujer que merece más tiempo en tu compañía y tú en la de ella.

Cuando vengáis por Valencia ya sabéis dónde tenéis vuestra casa.

Alfredo

Querido Emilio Me resisto a imaginar que no vas a estar con nosotros en el día a día y que no podremos hacer nuestras reuniones de bombero...